Archivo de la categoría: Voluntariado

Nos despedimos…

El último fin de semana  ha sido fantástico. Desde un pisco sour con espectáculo con Yolanda, a una cena fantástica con Lucy y su familia, comer con las hermanas del colegio y cenar con las del centro médico. Y el genial último domingo que hemos pasado con los compañeros del centro médico en Chosica. Sorprendentemente a una hora y media de Tablada nos esperaba el sol. Quién lo diría después de estar sumergidos en el frío, la humedad y la constante neblina que hacen los días sean tan grises. Así que todos juntos pasamos el día jugando, bañándonos y riéndonos. La mejor despedida posible.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Todo se acaba… y esta experiencia también llega a su fin.

No tenemos palabras para agradecer a cada persona que nos hemos encontrado  el cariño que nos han transmitido y que nos ha ayudado a sentirnos como en casa.

Para nosotros ha sido una experiencia que nos ha cambiado la forma de ver la vida y la forma de vivir. Aunque parezca típico, realmente nos ha hecho valorar muchas cosas de todo lo que nos rodea. Nos ha hecho sentirnos muy afortunados y hemos cambiado algunos de los conceptos que teníamos de la vida.

Como ya hemos dicho muchas veces, ha sido maravilloso y a la vez hemos vivido situaciones de rabia e impotencia ante injusticias. Una sensación extraña que hace que te den ganas de quitarles a los ricos todo lo que no necesitan y permitir a otros mejorar su calidad de vida.

Somos diferentes. “Algo” ha cambiado. Cada minúsculo detalle que ahora nos rodea lo apreciamos de una forma especial.

Como decíamos, hay muchas cosas que nos han llenado de rabia pero nos quedamos con todas aquellas que nos han llenado de alegría y de buenos momentos. Sobre todo con las personas que se han esforzado cada día para que nos acostáramos con una sonrisa en la cara y que han hecho que cada momento fuera especial:

Nunca olvidaremos algunas sensaciones que hemos vivido con ellos:

Maravillarnos con personas como Yolanda o Lucy; dejarnos cuidar y arropar por Aurora y Julita; reírnos con Rosmary, Erika y Yacha; charlar de nuestras vidas con Blanca, Hellen o Israel; escuchar las historias de los geniales Dora y Renán; admirar la unión de Miluska, Jacinta y Katy; curiosear en italiano con Diego, Isabel y Maribel; conocer la historia del Perú con Isaías;  jugar con los niños junto con Joel y Rosario;  conocer la sierra con Magali, Jessica y Pocho; aprender de Sadith y Rocío; jugar al vóley con Pamela, Tania, Lady y Carla; abrirnos con Mariela e Iván; sentirnos abrazar por Susi e Hilda; comprendernos con Nora; pasear con Lucho y Fabrizio; sentirnos acogidos con William, Alfredo y Araceli; compartir fatigas con Mateo, Liz, Micaela, Guillermo, Paola, Pepe y Lourdes; ver otra realidad con Imanol; sentir la bondad de Feli y Melchor; cenar con Julia, Araceli y Gabi; compenetrarnos con Rosa; y tantos otros hermosos momentos con compañeros del centro médico, maestros del colegio, padres de familias, estudiantes, vecinos de la zona…

 A tantas personas que nos han permitido compartir sus vidas:

MUCHÍSIMAS GRACIAS

Como les dijimos antes de irnos: todos y cada uno de ellos han sido, son y serán parte nosotros. Siempre formarán parte de nuestras vidas porque esta experiencia condicionará lo que seremos en el futuro.

Nos ha sido imposible reflejar en el blog todo lo que sentimos y todo lo que hemos vivido pero esperamos que una pequeña parte de todas nuestras vivencias de los últimos cinco meses os haya llegado.

De nuevo, muchísimas gracias a todos.


Una de hospitales…

A pesar de las largas listas de esperas y de, estamos seguros, los cientos de problemas que tiene nuestro sistema sanitario, nos sentimos afortunadísimos de tener acceso a atención gratuita en España. No os imagináis hasta qué punto es diferente en Perú.

Lo que pasa aquí con la sanidad no es solo una catástrofe, es una historia de terror.

Una historia de terror constante llena de relatos que hacen que se te caiga el alma  a los pies. Y la única forma de hacéroslo comprender es contándoos algunas de estas historias.

Hablamos del Hospital María Auxiliadora, por hablar de uno concretamente. Se trata del principal y mayor hospital del Cono Sur Limeño, es decir, el que nos toca a esta zona.

Nosotros hemos pedido que si, por desgracia, nos pasara algo, NO nos lleven a ese hospital bajo ninguna circunstancia. Y es que son tantas TANTAS las experiencias de negligencias que nos han contado, que ni locos nos metemos ahí dentro.

En palabras de los lugareños: “Si entras al María Auxiliadora, no sales”.

Desde embarazadas tratadas de tuberculosis sin tenerla (con posterior aborto) hasta síntomas claros de fallo cerebral, por un tumor, que pasan desapercibidos; o pulmones completamente encharcados ignorados por los médicos.

Ni que decir tiene que aquí la sanidad tiene de pública más bien poco. Resulta que cuando acudes a un hospital siempre tienes que ir con otra persona pues es el acompañante el que va a ser torturado yendo a comprar todo lo necesario para el paciente: bisturí, agujas, hilo de coser, alcohol, fármacos, incluso ¡almohadones o sábanas!. Y no es que te den una lista de las cosas necesarias sino que continuamente te exigen lo que van necesitando. Obviamente este acompañante también se tiene que hacer cargo de toda la burocracia para pagar: el alquiler del quirófano, la anestesia, el uso de cama en el hospital y  cualquier otro material utilizado en la intervención. Y, por supuesto, tiene que estar al otro lado de la puerta caso que sea necesario un medicamento o trámite de urgencia.  Al final una apendicitis se convierte en una desgracia para una familia y una cantidad de dinero muy difícil de afrontar.

Comentan que, además, el acompañante tiene que ser bien cuidadoso de darles a los enfermeros solo la pastilla necesaria a cada momento ya que corre el riesgo de que en una noche desaparezca todo porque las han revendido a otros y, o las pierde o le toca pelear con la familia de los otros pacientes.

Por contaros algunos ejemplos más, hace poco nos hablaban de unos chicos a los que acuchillaron después de robarles y que acudieron al hospital muy malheridos con heridas profundas en el vientre. Uno de los chicos tuvo la suerte de que su familia pudo correr con los gastos médicos de urgencia. El otro murió sin ser atendido en la puerta del hospital.

Por otra parte, estos días nos preocupa el caso de una niña del colegio a la que un coche se llevó por delante golpeándola la cabeza y que, tras acudir al hospital simplemente la preguntaron si la dolía la cabeza y si había vomitado por lo que no fue examinada. A las 9 horas aún seguía en el hospital (ya que su hermano y primo también fueron arrollados) y entró en crisis perdiendo la conciencia. Tuvieron que esperar otras 2 horas sin atención a que llegara el neurólogo. Tuvo dos paros cardíacos y entró en coma. Tiene el cráneo fracturado y se encuentra en situación crítica desde entonces. El seguro de accidentes de tránsito sólo se hará cargo de los primeros 9000 soles (unos 2.300 euros).

¿Y cómo es posible tanta incompetencia? La mayoría de los médicos que trabajan en hospitales públicos atienden también en consultas privadas donde ganan bastante más y donde dedican una mayor atención a los pacientes. Es posible que llegues al María Auxiliadora y solo encuentres médicos residentes en todo el hospital, por no decir que si es domingo lo llevas claro para que te atiendan.

¿Existe la sanidad pública gratuita en Perú? Sí, pero con un PERO. Existe el llamado Seguro Integral que promete cubrir toda la sanidad en función de los recursos de cada familia. Pero esta gente, la que menos recursos tiene, también es la más inculta y analfabeta y, aprovechándose de su falta de conocimiento y de su fé incondicional en la profesionalidad de los médicos, les dicen que el seguro no les cubre “tal o cual” operación, que acuda a otro sitio privado, que espere a otro año… Algunos tienen la suerte de caer por aquí donde se les puede informar de SUS DERECHOS y se les anima a luchar por ellos, pero otros muchos se quedan sin atención básica.

Como os imagináis la sanidad privada, aunque cara, ofrece una atención y seguridad que prácticamente no existe de otro modo. Y aún así están saturados. Los hospitales privados tienen a los enfermos trasladados esperando en los pasillos e incluso en la calle hasta que se libera alguna cama.

Como éstas hay miles de historias. Cada una de ellas es  un auténtico relato de terror que evidencia la deficiencia del sistema sanitario peruano y el beneficio de cualquier tipo de ayuda médica internacional que llega con las ONGs.

Y ahora que se acercan las elecciones en España, todo nuestro ánimo y apoyo a todas las personas y partidos políticos que defienden y fomentan la mejora de la sanidad pública como sistema que nos asegura asistencia gratuita.


Aniversario en el colegio

La semana pasada se cumplieron 35 años de la fundación del colegio Fé y Alegría 24, en el que colaboramos, coincidiendo con el aniversario 147º de la congregación.

Para celebrarlo, el martes se realizó una marcha por la paz con el lema “Reacciona, otro mundo es posible”. Las profesoras estuvieron toda una semana preparando el evento y todos acudieron con sus pancartas.

Para que os hagáis a la idea en el colegio hay 1.500 alumnos que vinieron acompañados de sus familias lo que implica una enorme masa de gente recorriendo el barrio de San Gabriel Alto. A pesar de lo difícil que es movilizar y controlar a toda esta gente, todo salió muy bien gracias a la buena organización que hubo del evento.

En unas dos horas y media se completó el trayecto, guiados por el ritmo de los tambores y acompañados de los gritos y silbatos de los alumnos.

El objetivo: mostrar a todos este lema con la intención de abrirle los ojos a toda la comnidad ante la posibilidad de cambio, de alcanzar sus sueños y de mejorar los problemas que asolan el barrio.

El ejemplo principal del poder del cambio: este colegio.

Que, aunque empezó siendo una caseta de esteras en una loma con un permiso concedido por un malentendido, en la actualidad cuenta con unas fantásticas instalaciones gracias, sobretodo, al esfuerzo de los padres que se involucran en el bienestar de la escuela y de las aportaciones económicas que obtienen a través de las famosas rifas cada año.

En resumen fue una tarde llena de emociones, sobretodo para muchos de los docentes que habían inaugurado este centro como estudiantes y que han vivido su evolución.

Así que aplicaos el lema también vosotros:

“Reacciona, otro mundo es posible”


Voluntarios en Lima

Estas últimas semanas trabajando han sido muy reconfortantes.

En el colegio estamos viendo que nuestro trabajo tiene efecto en la vida de los chicos y nos ha hecho sentirnos muy bien. Llevamos ya muchas semanas con ellos, volcándonos con cada uno en las cosas que más les preocupan. Hablando sobre drogas, sexualidad, sobre violencia familiar, sobre pandillaje, sobre objetivos de futuro, dificultades en la escuela, discriminación, peleas… y hemos tenido la suerte de tener tan buen feeling con los adolescentes que ahora son ellos los que acuden a nosotros en lugar de “enviarlos” las profesoras.

Es bonito ver que también los padres acuden con sus dudas y que acogen todas las sugerencias de un modo muy receptivo.

De verdad que nos hemos emocionado con más de un caso familiar en el que la situación era límite y tras el esfuerzo de todos se ha llegado a una situación de comprensión y armonía.

Ver que algunos chicos y chicas deciden cambiar su camino hacia nuevos objetivos alejados de un futuro no muy prometedor, es la sensación más gratificante que hemos sentido desde que hemos llegado.

No sabemos qué pasará dentro de dos semanas, dos meses o dos años. Quizás estas nuevas vías abiertas se vuelvan a cerrar. Eso no lo sabemos pero ahora, en este instante, ha habido un cambio que antes no existía. Obvio que no con todos los chicos hemos tenido la misma conexión pero sí con muchos, y desde nuestra posición de orientadores y de confidencialidad se puede lograr mucho.  El hecho de tener la oportunidad de citar a los padres nos ha ayudado mucho  para actuar en casos de urgencia.  Es cierto que también ha habido algún caso en que no hemos podido hacer prácticamente nada con las familias, pues no es fácil cambiar lo que uno cree “el estilo educativo correcto” después de haberlo aplicado durante años, pero al menos hemos podido trabajar con los chicos en la autoestima y los objetivos de futuro intentando crear un sistema interno estable que les permita avanzar y superar las limitaciones que a veces tienen en sus casas.

Por otra parte, en el centro médico hemos tenido un período en el que hemos colaborado en muchos repartos. Consiste básicamente en coger la camioneta, cargarla de ropa y comida e irnos a los comedores sociales de los lugares más deprimidos a repartir durante toda la tarde. Como podéis imaginar es un trabajo precioso, la gente sale con una sonrisa de oreja a oreja cargando con su arroz, pasta, harina y la bolsa llena de chaquetas, pantalones y zapatos, ¡todo nuevo!.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Por eso os decimos que la sensación que tenemos estos días es genial. Estamos bastante satisfechos, y aunque siempre se puede hacer más y seguimos viviendo las injusticias, también vemos que a veces los detalles más pequeños pueden cambiar el rumbo de las cosas.


Transportes

Lima es otro mundo cuando hablamos de transportes. Después de dos meses ya nos hemos acostumbrado bastante e incluso preferimos ir apretados en una combi que coger un taxi. Ya conocemos las rutas y nos desenvolvemos por el cono sur sin grandes problemas.

Aquí TODO es transporte público. El 90% de los “carros” que vas a ver por esta zona se dedican al transporte: o son combis, o taxis, o mototaxis, o omnibuses. Si tienes la suerte de que en tu casa hay coche, a ese carro hay que sacarle provecho: le pegas una pegatina de taxi y a donde sea.

Nosotros nos movemos sobretodo en las combis que, para que os hagáis una idea, son como las típicas furgonetas de obrero pero tuneadas con asientos. Están viejas y se caen a pedazos (todas remachadas con chapas por cada esquina) pero les hemos cogido cariño. Es el modo más barato de moverse en la ciudad y te transportan de punta a punta fácilmente.

¿Qué tiene que tener una combi para ser combi? Tiene que recorrer siempre la misma ruta, tiene que llevar la música alta con cumbias, salsa o similar, tiene que tener los cinturones de seguridad de los asientos de delante con cuerdas, tiene que aprovechar al máximo el espacio con asientos improvisados por los recovecos y barras en el techo para que se agarren los que van  “de pie”(con un poco de tortícolis porque no te puedes estirar). Tiene que tener dos empleados: el conductor y el cobrador. Por cierto, la de la foto es de las grandes no de las chiquitas.


Como os decíamos estas combis tienen sus rutas fijadas y a veces se distinguen por un número o por el color. Hay tal cantidad de combis por las calles que se pelean por los pasajeros. EN SERIO. Olvidaos de esa imagen de una persona levantando la mano para parar al autobús, aquí ES AL REVÉS! Los cobradores van con la puerta abierta habitualmente gritando continuamente a los transeúntes el recorrido por el que va a pasar, las calles principales que recorre e instigándoles a subir al vehículo. Os prometemos que es cierto, si nos paramos en la esquina del centro a cualquier hora, es más que probable que en un minuto pasen hasta 5 ó 6 combis por delante (sin hablar de taxis y mototaxis).

Es genial, puedes ir a cualquier sitio que te propongas sin esperar mucho.

¿Los inconvenientes? Que cómo se pelean por los clientes significa que van a ir a 20 km/hora la mayor parte del trayecto llamando a todas las personas que ven por la calle. Y que como aquí prácticamente no hay paradas establecidas, va a estar deteniéndose continuamente (continuamente significa a cada esquina literalmente) ya que recoge a cualquiera que se quiera subir en cualquier momento y tú te puedes bajar cuando te venga en gana también. Y el último inconveniente, que a pesar de ser muy frecuente a ciertas horas está tan colapsado de gente que no es raro acabar con la cara en la axila de alguien o apretujados entre pollos.

De hecho, nosotros teníamos que entrar en el colegio de San Gabriel a las 8 de la mañana, cogiendo la combi a las 7 y 10, pero lo pasábamos taaaaan mal en el camino que al final cambiamos nuestros horarios para entrar una hora más tarde y salir una hora más tarde porque era angustiante, agobiador y traumático!!

El coste de una combi por una media hora de trayecto es de unos 25 céntimos de euro, y cuando el trayecto es más corto se quedan en unos 15 céntimos.


A parte tenemos las mototaxis, el vehículo más inseguro que hayamos visto jamás. Se trata de una moto “transgénica”, vaya, modificada genéticamente ya que le añaden una carrocería de chapa, unos asientos en la parte de atrás y se termina con dos ruedas traseras para darle algo de estabilidad. Hemos llegado a ir hasta 6 personas ahí metidos!!  Estas motos se utilizan para trayectos cortos, de 5 o 10 minutos: del mercado a casa, o hasta otro barrio, o para subir a los cerros donde no llegan las combis, etc. El precio también varía entre los 15 y los 50 céntimos. A nosotros no nos gustan mucho porque los caminos de los cerros son muy inseguros, con pendientes pronunciadas y ningún tipo de protección, y preferimos utilizar las combis que van por la carretera aunque den más rodeo.

También hablábamos de los taxis normales. En nuestra guía distinguen taxis legales e ilegales y recomiendan asegurarse bien antes de coger uno. Sinceramente aún no sabemos qué es un taxi legal, creemos que en esta zona no existen (de hecho desde el centro a veces se niegan a llegar hasta estos barrios). Moverse en taxi también sale rentable y desde luego, mucho más rápido que en una combi ya que no está parando continuamente. Aunque hay que ser bastante cautos y precavidos por lo que tampoco los utilizamos si no es necesario.

Por ejemplo, el miércoles pasado nos fuimos de bares por el cumpleaños de Lucy a Barranco, la zona de fiesta de Lima. Estuvimos en un concierto despejándonos con un repertorio rockero latinoamericano de los años 80, y para volver a casa, a las 3 de la mañana no había combis, claro. Así que el taxi de vuelta, desde cerca del centro de Lima que es alrededor de una hora, nos cobró unos 5 euros (y eso que tenemos cara de gringos).

Omnibús le llaman a los autobuses grandes (los normales para nosotros) y que hacen recorridos más largos o por las avenidas principales. Como os comentamos, el transporte terrestre en Perú es bastante asequible en general. Cuando hemos ido hasta Ica en la última excursión, 4 horas y media de viaje, el billete no nos ha llegado a los 5 euros cada uno.

El único inconveniente es que en Perú no hay trenes. En todo el país solo existen dos trayectos importantes ferroviarios, que son turísticos y caros, y el resto no está desarrollado debido a la diversidad de relieve geográfico que presenta el país.

Así que como veis, nosotros vamos tranquilos en las combis, aunque teniendo en cuenta lo caótico del tráfico es difícil lo de ir relajados, pero ya otro día os contamos.

Ayer iniciamos con una serie de exposiciones en que nos hemos involucrado. Ha sido un trabajo un poco precipitado ya que nos avisaron con apenas un día de antelación pero está siendo bonito. Se trata de varias jornadas con charlas de dos horas  a profesores de los colegios e institutos de Lima Sur que están obteniendo una Diplomatura extra. Nuestra primera sesión fue ayer sobre Bioética, la moralidad y la ética en los avances médicos y científicos actuales. Y la de hoy ha tratado sobre Desarrollo Humano, el autoconcepto y crecimiento personal. Ha sido un trabajo muy bonito, a pesar de las prisas al final nos han quedado unas charlas bastante interesantes y los profesores han participado mucho.

Por cierto, ¡mañana nos vamos de escapada! Vamos a recorrer el norte de Perú durante unos días: Trujillo y Cajamarca. Tenemos muchas ganas de empezar a conocer la diversidad que esconde cada rincón de Perú.


Sentimientos…

Es la cuarta vez que intentamos escribir sobre cómo nos sentimos y se nos juntan las palabras, en ocasiones parecidas, en otras opuestas. Por una parte todas las que se refieren a la gente con la que vivimos y trabajamos: alegría, risas, integración, curiosidad, amistad, cariño, admiración… Y por otra, todas las que se refieren a lo que nos estamos encontrando aquí: injusticia, impotencia, rabia…

Y es que nuestra realidad es así. Hemos tenido la inmensa fortuna de encontrarnos con personas maravillosas que nos aportan y nos enseñan nuevas cosas a cada instante.

Pero a la vez nos hemos encontrado con una realidad social a la que no estamos para nada acostumbrados. Desde que hemos creado el nuevo “departamento de psicología” del colegio no hemos parado. Obviamente la parte buena de lo que esto significa es que refleja la preocupación por una salud mental, emocional y social estable. La otra cara de la moneda es la que nos muestra los maltratos físicos, los abusos sexuales, la droga, las pandillas…

No es justo que niñas de 13 años se conviertan en mamás por violaciones; ni que lleguen con cicatrices por el uso del “correazo” como método de educación en casa; ni que el gramo de cocaína cueste 15 céntimos en los colegios; ni que se te humille por no compartir la orientación sexual generalizada… No es justo que se llegue asumir que estas situaciones “pasan” y ya está. No es justo que no exista sensibilización para denunciar, y menos aún que la denuncia no conlleve represalias.

Y no es justo que todo lo que nos enseñaron sobre los derechos humanos se pierda en el olvido…

Estamos aquí para intentar de algún modo paliar las consecuencias, para poder ayudar en lo posible a cada caso particular que nos vamos encontrando, para buscar justicia, para buscar soluciones, para obtener respuestas, para aumentar su autoestima, para fomentar el respeto y para abrir horizontes a estos niños que serán el futuro de Perú…


Lo que significa no tener agua ni luz…

Parece mentira que creamos saber lo que significa. Después de pasar por esta experiencia en Chavín de Huantar (el asentamiento de Lima, que no el pueblo) nos ha cambiado totalmente la percepción sobre cómo funciona el mundo. Y funciona muy mal, ¿no? Porque, aunque sé que va a ser imposible expresar con palabras las sensaciones que tenemos dentro, tener la oportunidad de involucrarnos en el asentamiento durante estas dos semanas y poder integrarnos en esta realidad, nos ha enseñado mucho. No es lo mismo pasearte entre las chabolas que entrar en ellas y vivir con ellos.

 

DE DÓNDE VIENE EL PROBLEMA DE LAS INVASIONES EN LIMA

Pues, aunque parezca mentira, la causa primera y principal es el propio Estado.

¿Cómo funciona?

Una noche, por ejemplo, se ponen de acuerdo un grupo de personas que quieren invadir un nuevo territorio (suelo público) y se trasladan hasta el lugar, se reparten el terreno y montan sus cuatro tablas y tejadito. Esto puede ser tanto a las afueras de la urbe como en una avenida grande en mitad de la ciudad. Ya tenemos una invasión.

Si en 24 horas no son desalojados por las fuerzas de seguridad, ya no se les puede echar de ahí y van a juicio. Por lo que se forma una comisión de dirigentes que se encarga del proceso, que puede durar años y años. Ya tenemos un asentamiento.

El grupo político que gobierna en el momento (otro día hablaremos de cómo funciona la política aquí ahora que estamos de elecciones generales) aprovecha esta situación para sacar votos en sus campañas concediendo títulos de propiedad a los nuevos invasores gratuitamente.

Una vez tienen el título, tienen derecho a luz, agua, alcantarillado, etc, por lo que el ayuntamiento de la zona se hace cargo de proveer a sus nuevos sectores. Ya tenemos un nuevo barrio.

Básicamente lo que tienes que hacer es montar tu choza donde te apetezca, rezar para que no te la quiten la primera noche, esperar a que algún político necesite votos y te conceda el título, y ya tienes tu propiedad donde puedes construir una casa de ladrillo con los servicios básicos. ¿A costa de qué?

He aquí el caso de Chavín de Huantar:

En mitad de Villa El Salvador, que es un municipio-modelo en el Cono Sur de Lima, se encuentra Chavín. Como digo, el municipio lleva años construyéndose y mejorando, nada que ver con los cerros recién poblados. Sin embargo, en mitad de una avenida nos encontramos con Chavín, un asentamiento que lleva 10 años luchando por ser reconocido y esperando que les den el título, igual que a los demás.

Son 10 años sin asfaltar, 10 años sin agua corriente, 10 años alquilándoles la corriente a vecinos de otros sectores, 10 años con la arena del desierto dentro de tu casa.

Estamos hablando de 617 familias jóvenes, con parcelas de menos de 50m2, y una media de 3-4 hijos por familia.

 

SOBRE NUESTRA EXPERIENCIA EN CHAVÍN

Estas dos semanas con el grupo de misioneros “Midsampo” han sido agotadoras, pero reconfortantes. La parroquia más cercana a Chavín, que es la que lo organiza, nos ha cedido unas salas para dormir y organizar todo, y nos ha ofrecido las comidas.

Como resumen general de lo que se ha hecho:

» Visitas a las casas, conversando con las familias y detectando casos que requieran atención (desnutrición, personas postradas en cama, maltratos…)

» Talleres con niños (manualidades, pintura, dibujo, reciclaje, origami, juegos tradicionales, dinámicas…)

» Talleres con adultos (nutrición y alimentación sana, tejido, prevención de accidentes domésticos e incendios, escuela para padres…)

» Anunciar la Campaña de Salud que será el domingo 13 de Marzo.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

La parte más bonita ha sido con los niños. La señora María (a la que deberíamos dedicar un blog entero) nos ofreció su casa como lugar donde reunir a los niños y realizar los talleres. El grupo ha aportado los materiales para todas las manualidades. Y para finalizar las mañanas, un montón de juegos para estos niños incansables que tenían desde los 2 años hasta los 12 más o menos.

“Señor, ¡dame paciencia!” jajaja… Nos hemos vuelto un poco locos entre los “profesoooooooooor” “señoriiiiiiiita” y “Miiissss” pero hemos sobrevivido y la cara de alegría que tenían los niños cuando en la clausura les hemos dado todos sus trabajos en carpetas decoradas con sus nombres junto con la sesión de regalos + cancha (maíz) + refresco + ropa, no tiene precio.

Claro, que las manualidades eran con material reciclado. Los juguetes y la ropa habían sido donados por la iglesia y pasados un proceso de “make up” para limpiarlos y ponerlos bonitos. Las mesas las improvisamos con cajas y tablas. Y aún así los pobriños se sentaban en el suelo más felices que una perdiz. (¿serán felices las perdices?… si no acaban en el plato del abuelo Alfredo supongo que si). En fin, algunos regalos eran buenos y otros, no tanto. Así que los sorteamos.

Curiosidad: dado el interés mostrado en la entrada sobre el terremoto, queríamos comentar que ya hemos vivido bastantes temblores como aquel y que ahora, Saúl, sí que se despierta, jajaja. Aunque precisamente el sábado ha habido uno de 5.4  mientras estábamos con los niños en pleno jaleo, gritos y juegos, y ni nos enteramos.

 

Esta entrada comienza diciendo “Lo que significa no tener agua ni luz”. Ahora os explico el porqué. Según entras en Chavín la arena del desierto te invade y ves a los perros que invaden el barrio y que se pelean como lobos salvajes por dominar los territorios. Lo siguiente que ves es a las mujeres lavando la ropa en baldes en la calle  durante toda la mañana mientras calienta el Lorenzo que ni te imaginas. Después de ver el tamaño de las casas, separadas por apenas un listón de madera del vecino, y de ser consciente de que no hay cloacas, te preguntas ¿y dónde van al baño? Pues fácil: agujero en el suelo + el “asunto” + cal + arena.  Y a otra cosa mariposa.

Pero el día que yo realmente me di cuenta de cómo es vivir así fue el día que la señora María quiso invitarnos a comer por el cumpleaños de una de sus hijas. El almuerzo fue estupendo, típico plato peruano elaborado con multitud de ingredientes y que cuesta su esfuerzo prepararlo. Delicioso. Por la tarde, le llevamos una tarta gigante a su hija, de esas que probablemente no había probado nunca. Como la mamá no estaba, ayudé a las niñas a recoger.

Una pregunta ¿qué consideras una cocina?

Inteligente de mí que entré preguntándoles que dónde tenían la nevera para meter el resto de tarta. Punto uno: no hay nevera. Es el momento en el que miro a mi alrededor. ¿Estoy en la cocina?

En un cuarto minúsculo hay una balda sobre la que hay una caja de plástico con unos pocos platos, vasos y tenedores; y en la balda inferior, tapado con un trapo, algunas verduras. En el suelo, un cubo grande con agua donde están las cacerolas de la comida. Eso es TODO. Fuera, en un pequeño patio, puedo ver una bombonita de gas para cocinar.

Pero… ¿Dónde está la nevera? ¿Dónde está el lavaplatos? ¿Y el microondas? ¿Y el horno? ¿Y la lavadora? Es más…. ¿Dónde está el FREGADERO??? ¿Dónde guarda la comida? ¿Dónde conserva la carne o el pescado? ¿Cómo se las arregla con las hormigas y con el calor? ¿Dónde están la mesa, las sillas, el mantel, las servilletas? ¿Dónde están la cafetera, la licuadora, la batidora, el exprimidor, la sandwichera? ¿Pues no son cosas IM-prescindibles?

Creo que nuca valoramos tanto una comida.

Cuando llegamos aquí con nuestras maletonas llenas de cosas para repartir, nos parecieron insignificantes. ¿Qué podíamos hacer nosotros con un puñado de bolis y de jabones para ayudar a la gente? Sobretodo, después de haber vivido los grandes repartos que llegan en los contenedores desde España. Sin embargo, después de esta experiencia, nos hemos dado cuenta de que incluso la cosa más más más insignificante que hayamos tenido puede ser de gran utilidad para otros. TODO sirve.

Y de fondo nos queda la sensación de no haber valorado todas aquellas cosas que tiramos en buen estado o arrinconamos en el de un cajón.


¡Mamá, mamá! Mira, ¡¡gringos!!

Nayeli, 5 años:

“¡Qué blanquita eres! Tú qué estás, ¿muy limpita?”


Aldayr, 6 años:

(Al oído) – “Oye, ¿te puedo preguntar algo?”
Claro cariño, dime.

“¿Tú tienes varicela?” (por los lunares).
Jajajaj, no.

“¿Y él?”



Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: